Antes del comienzo de la Guerra, Stalin reintrodujo a los Comisarios Políticos, y nutrió al Ejército con un gran número de jóvenes provenientes del Komsomol, las juventudes comunistas soviéticas, cuyo objetivo era doble, por un lado reforzar el compromiso político del ejército y por otro lado denunciar a aquellos oficiales y comisarios que no se comportaran debidamente. Estos jóvenes provocarían en el futuro numerosos problemas de indisciplina al desconfiar de sus oficiales y desobedecer las órdenes, pero también combatirían heroicamente hasta el último hombre.
El Ejército Rojo fue humillado por Finlandia en la Guerra de Invierno (1939-1940). Finlandia, con un ejército diminuto y sin apenas medios tecnológicos, tanques y aviones, fue capaz de resistir e infligir durísimas derrotas al Ejercito Soviético hasta que el peso del número la obligó a rendirse. La durísima derrota en la Batalla de Suomussalmi, durante esta Guerra de Invierno, provocó que Stalin reaccionara finalmente, disminuyendo el control político del Partido Bolchevique sobre el Ejército Soviético y colocando nuevos líderes en el Alto Mando. El protegido de Stalin, Kliment Voroshilov, fue reemplazado por Semión Timoshenko como Comisario de la Defensa del Pueblo. Timoshenko trajo consigo una nueva generación de oficiales, entre los que se encontraba el posteriormente famoso Georgi Zhúkov.
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| Soldados fineses durante la Guerra de Invierno |
Uno de los principales cambios impulsados por el Mariscal Timoshenko fue la reintroducción de los disueltos Cuerpos de Ejércitos Mecanizados, unidades blindadas independientes que contaban con su propio apoyo cercano de infantería (10 soldados por cada tanque). (En Finlandia los tanques avanzaban sin apoyo de infantería y fueron fácilmente destruidos por infantes enemigos armados de cocktail`s Molotov).
Las reformas de Timoshenko estaban bien encaminadas, pero no tuvo tiempo de completarlas antes de la invasión nazi.
Las reformas de Timoshenko estaban bien encaminadas, pero no tuvo tiempo de completarlas antes de la invasión nazi.
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| Mariscal Timoshenko |
El Ejercito Soviético solía tener efectivos de 1.800.000 hombres en tiempo de paz, pero podía alcanzar hasta los 11.000.000 de efectivos en caso de movilización total, siendo por tanto el más numeroso del mundo. En 1941 el Ejercito Soviético tenia movilizados 5.300.000 hombres y contaba con 240 divisiones, 170 de ellas ubicadas en la zona “europea”.De estas divisiones un total de 61 eran divisiones de tanques, (58 cuerpos mecanizados y 3 divisiones independientes) que contaban con 22.875 carros de combate, (375 cada una). Además de este gran número de blindados el Ejercito Soviético contaba con 48.900 piezas de artillería y con 12.000 aviones: 4.000 estaban en el Extremo Oriente de cara a los japoneses y 8.000 en la zona “europea”: 3.200 cazas, 2.200 bombarderos, 600 aviones de reconocimiento y 2.000 aviones de carga y transporte. La flota rusa disponía de 4 acorazados, 8 cruceros pesados, 3 cruceros ligeros, 28 destructores y 109 submarinos.
Pero estas cifras que parecen tan poderosas no nos deben llevar a engaño, ya que pese a su tamaño éste ejercito tenia graves problemas y deficiencias. Del número de 22.000 blindados, solo 1225 de ellos eran tanques medianos T-34, unos 400 eran tanques pesados KV-1 y el resto eran tanques ligeros de caballería BT y obsoletos tanques de infantería T-26. Los tanques soviéticos eran cualitativamente superiores a los alemanes pero su estado era lamentable, el 60% tenía problemas mecánicos o desperfectos, estando en reparación gran parte de ellos. Además, al funcionar con gasolina (los alemanes usaban combustible diesel) y tener los depósitos de combustible poco blindados eran vehículos altamente inflamables. La fuerza aérea tenia también graves problemas de falta de repuestos, aviones desfasados y sobre todo, pilotos desentrenados, que a sus pocas horas de vuelo había que sumar su negligencia táctica.
En definitiva, en vísperas de la invasión alemana el Ejercito Soviético estaba en situaciones lamentables. Sus formaciones de combate eran demasiado grandes, lo cual las hacia sumamente lentas y la falta de radios aumentaba la descordinación provocada por el mando compartido entre oficiales del ejército y comisarios políticos. Las tropas estaban por su parte desentrenadas, ya que apenas realizaban maniobras con todos sus componentes, estaban escasas de oficiales y suboficiales y adolecían de falta de suministros y municiones mínimas para entrar en combate.
El 22 de junio de 1941 se inició la “Operación Barbarroja”, la invasión alemana de la URSS. El Ejército Soviético fue cercado en grandes bolsas por los rápidos y atrevidos movimientos de las divisiones blindadas alemanas. La falta de oficiales competentes, la mala disposición fronteriza del Ejército Rojo en el frente norte y el frente centro y el valiente pero infructuoso contraataque de la reserva acorazada en el frente sur, permitieron que gran parte del Ejercito Soviético fuera cercada en estas bolsas y aniquilada.
El avance alemán era fulgurante y Stalin no tenía con qué pararlo, así que usó tropas de nuevos reclutas y milicianos como verdadera carne de cañón con la que atascar la maquinaria nazi. Los milicianos murieron a miles defendiendo las ciudades rusas, pero su sacrificio y la valiente defensa de su patria que ejercieron, retrasaron y endurecieron el avance alemán. Además muchos soldados soviéticos cercados en bolsas no se rendían tan fácilmente como sus homólogos occidentales en la campaña de Francia y luchaban hasta la muerte, retrasando y causando numerosas bajas a la infantería y artillería alemanas, que eran las encargadas de limpiar las bolsas mientras los cuerpos acorazados alemanes avanzaban. A finales de agosto las bajas alemanas ascendían ya a 400.000 hombres.
La lentitud en los suministros, el barro del otoño y las miles de vidas que sacrificaron los milicianos soviéticos para defender cada palmo de terreno, retrasaron al Ejercito Alemán y dieron el tiempo necesario a Stalin para reorganizarse. A partir de entonces el Ejercito Soviético será otro. Georgi Zhúkov, jefe de Estado Mayor del Ejército Soviético desde enero hasta agosto de 1941 fue el que primero intentó reorganizar al Ejercito Soviético, creando unidades de combate menores y más móviles. Sin embargo sus discusiones con Stalin lo apartaron del cargo, que pasó a ocupar el mariscal Boris Shaposhnikov, que sería posteriormente reemplazado por el gran general Alexander Vasilevsky en 1942.
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| Georgi Zhukov |
La “Operación Barbarroja” había causado cientos de miles de bajas y más de un millón de prisioneros en el Ejercito Soviético, pero Stalin se jugó el todo por el todo y logró reconstruir su ejército. Sabiendo por su eficaz espía Richard Sorge que Japón no le atacaría a corto plazo, trasladó desde el Este de la URSS las 15 divisiones siberianas allí movilizadas. Estas tropas de refresco fueron magníficamente equipadas con armas y equipo de las zonas industriales siberianas y de más allá de los Urales. Para aumentar sus efectivos, Stalin usó a las mujeres soviéticas como doctoras y enfermeras, e incluso como combatientes; muchas se alistaron como francotiradoras, artilleras antiaéreas, conductoras de vehículos y aviadoras. Para diciembre de 1941 había logrado reunir una fuerza de 4.190.000 hombres; 265 divisiones de fusileros, 40 divisiones de caballería y 50 brigadas de carros de combate. Y para la fecha de la contraofensiva del invierno de 1941 en el sector Norte y Centro, las fuerzas soviéticas alineaban: 718.000 hombres, 7.985 cañones y morteros, 721 carros de combate y 1.170 aviones. Estas fuerzas estaban altamente motivadas y disciplinadas por sus comisarios políticos, los cuales les inculcaron el odio a los invasores que arrasaban la “Madre Patria”.
El nuevo Ejercito Soviético fue capaz de acabar con la amenaza alemana contra Moscú, reconquistando además importantes puntos estratégicos como la ciudad de Kharkov. Sin embargo, los contraataques soviéticos de invierno, aunque generaron algunos salientes importantes en el frente, fueron detenidos por las defensas alemanas en “erizo”.
En 1942, el Ejercito Alemán se mantuvo a la defensiva en el Frente Norte y el Frente Centro para dar todo el impulso posible a la ofensiva en el Frente Sur, con el objetivo de conquistar los importantísimos campos de petróleo de Maikop y Grozni en el Cáucaso, y de Bakú, en Azerbaiyán, los cuales producían el 80% del petróleo de la URSS.
El Ejercito Alemán volvió a superar a los soviéticos, conquistando Crimea, Kharkov y llegando a las puertas de la ciudad de Stalingrado. Pero el Ejercito Soviético demostrará en esta campaña su mejoría respecto al del año anterior, su tenaz resistencia en Crimea será solo superada por la grandiosa habilidad táctica de Von Manstein y además, los nuevos generales soviéticos aprenderán a replegarse para evitar ser cercados en bolsas.
Pese a los esfuerzos por reorganizar y crear un ejército eficaz, el Ejercito Soviético de 1942 seguía siendo tácticamente inferior a la Wehrmacht.
El avance alemán hacia el Caucaso desembocó en la “Batalla de Stalingrado”, la cual significó un antes y un después en el desempeño táctico y estratégico del Ejercito Soviético. Mientras el 62º Ejército del general Chuikov defendía la ciudad de Stalingrado, a vida o muerte, de los ataques del 6º Ejército Alemán del general Paulus, el general Zhúkov acumulaba tropas en los flancos para contraatacar. Pese a su exitoso avance inicial y su superioridad numérica en el frente urbano, los alemanes fueron incapaces de derrotar a Chuikov y tomar la ciudad. Los alemanes atacaban al principio con tácticas convencionales, sus formaciones se diluían entre los escombros de la ciudad y perdían coherencia y fuerza de ataque, los soviéticos por el contrario usaban pequeñas unidades para atacar y defender, usando escuadras especiales de francotiradores y cazadores de carros para retrasar y debilitar al enemigo. Además de estas nuevas tácticas, las tropas soviéticas acercaban el frente todo lo posible a las líneas alemanas para evitar los masivos bombardeos aéreos. Hitler intentó cambiar de táctica y mandó a Stalingrado pequeños grupos especiales de asalto, los cuales tuvieron más éxito en la feroz guerra urbana. Pero estos éxitos de nada sirvieron, Zhúkov, después de reunir durante meses a las mejores tropas acorazadas soviéticas, lanzó el 19 de diciembre de 1942 la “Operación Urano”, un doble ataque a los flancos del 6º Ejercito Alemán, que acabó embolsado y destruido junto a una parte del 4º Ejercito Panzer.
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| Friedrich Von Paulus |
Stalingrado fue un enorme éxito estratégico y táctico del Ejercito Soviético, Zhúkov se arriesgó a perder la ciudad de Stalingrado, acumulando tropas en los flancos para su ofensiva, sabiendo que tener o no la ciudad en el fondo no importaba, lo importante era la destrucción del enemigo. Hitler, en cambio, se dejó deslumbrar por el valor propagandístico de la ciudad, cambiando su objetivo estratégico de tomar los campos petrolíferos del Cáucaso por el objetivo propagandístico de tomar la “ciudad de Stalin”.
Pero no sería en Stalingrado sino en la Batalla de Kursk donde el Ejercito Soviético ganaría la iniciativa estratégica, superando finalmente a los alemanes, que a partir de entonces solo podrían estar a la defensiva. La “Operación Citadel” de la Wehrmacht había tratado de destruir los ejércitos soviéticos que cubrían el saliente de Kursk, pero los soviéticos se anticiparon a la jugada, construyendo grandes defensas en la zona. La batalla de desgaste que significó Kursk agotó al Ejército Alemán que perdió una enorme cantidad de tanques y vehículos mecanizados que su desgastada industria no podría reponer.
La disciplina y motivación de estas nuevas tropas soviéticas era inmejorable, el trabajo propagandístico de los comisarios políticos había infundido un gran sentimiento nacionalista en los soldados soviéticos y un enorme odio hacia Alemania y el fascismo. Además de su trabajo propagandístico, los comisarios infundían la “disciplina del miedo”. Los soldados que se rendían al enemigo eran tratados por los comisarios como traidores por haberse rendido, siendo por tanto fusilados o mandados a Siberia.
En 1944, las divisiones de fusileros soviéticas podían compararse en potencia de fuego a las divisiones norteamericanas, superando ampliamente a las mermadas divisiones alemanas. Todas las mejoras en armamento, equipo, disciplina y organización darían sus frutos ese mismo año.
El 22 de junio de 1944 el Ejercito Soviético desencadenó la “Operación Bragation”, una ofensiva masiva en Bielorrusia que en tan solo cinco semanas aniquilaría al Grupo de Ejércitos Centro Alemán y dañaría gravemente al Grupo de Ejércitos Norte, destruyendo 17 divisiones alemanas por completo y diezmando otras 50, llegando los soviéticos a las puertas de Varsovia. Esta ofensiva fue la mayor derrota del Ejercito Alemán en la Segunda Guerra Mundial y puso de manifiesto la gran superioridad del “nuevo” Ejercito Soviético sobre sus enemigos. El 2 de Mayo de 1945 y tras durísimos combates los soviéticos conquistaran Berlín, siete días después la URSS celebrará la victoria completa tras la rendición final de Alemania.
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| La bandera soviética ondeando en Berlín |
Temas como las Batallas del frente del Este y la toma de Berlín no suelen ser muy destacados en los países occidentales, donde se dice que la derrota de Hitler había sido ocasionada por el desembarco de Normandía y el posterior avance aliado. Algo que es una estupidez, solo hay que comparar el número y calidad de divisiones alemanas que combatían en el frente del Este (unas 200 divisiones de un total de 314, más 40 divisiones de sus aliados) y las que combatían en el frente de Normandia (50 divisiones, de las cuales solo 11 eran “Divisiones Panzer”, siendo la mayoría divisiones de infantería estáticas, compuestas por tropas de jóvenes desentrenados procedentes de grupos alemanes de Europa del Este, prisioneros de guerra soviéticos, armenios, georgianos, cosacos, etc). La “Operación Bragation” fue el verdadero mazazo que destruyó la Alemania nazi. Si los aliados hubieran tardado más en desembarcar en Normandia se habrían encontrado a los comunistas liberando Francia.






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