lunes, 30 de noviembre de 2015

Winston Churchill

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial Churchill es nombrado Primer Lord del Almirantazgo. Su principal misión era fortalecer la base de Scapa Flow en Escocia e impedir a Alemania que sus navíos atravesaran el Atlántico Norte para atacar a los barcos mercantes de las colonias. El episodio crítico que enfrento que enfrentó fue el ataque de Finlandia por parte de la URSS. 

Los fineses resistieron el primer envite en diciembre de 1939 y Churchill consideró de vital importancia tomar los puertos del norte de Noruega para así suministrar armamento a Finlandia. Su siguiente idea fue tomar los puertos suecos desde donde salían los contingentes de hierro para Alemania. Sin embargo Hitler se anticipa y toma la iniciativa: decide invadir simultáneamente Dinamarca y Noruega (en aquel entonces neutrales). Churchill decide contraatacar y manda una flotilla a los puertos noruegos tomados por los alemanes, pero no tiene éxito. El fracaso de la operación en Noruega pone en serios aprietos a Chamberlain que tras varias sesiones de control en el parlamento tiene que soportar duras críticas.


Neville Chamberlain

Churchill, a pesar de los errores de Chamberlain, asume toda la responsabilidad del fracaso, pero no es suficiente para frenar la dimisión de Chamberlain. El Rey Jorge Vi propone a Churchill la formación del gobierno. Forma gobierno el 11 de mayo de 1940. Dos días después pronuncia su primer discurso como Primer Ministro ante la Cámara de los Comunes, que es conocido por hacer célebre una frase que tomó de Roosvelt: “No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.




La siguiente crisis a la que tiene que enfrentarse es la batalla de Francia. A finales de mayo de 1940 Hitler decide atacar Holanda, Bélgica y Francia. La primera cae en días, mientras que Francia y Bélgica apenas pueden retener los ataques de los carros blindados alemanes. Por fin el 25 de mayo de 1940 los alemanes rompen la primera línea de defensa cerca de Sedán. Churchill no parece muy preocupado pero cuando viaja a París y se entera de que el Gabinete de Guerra francés no tenía preparado un ejército de reserva estratégico, teme lo peor. Meses antes una fuerza expedicionaria británica de unos 200.000 hombres ocupaban las defensas francesas al norte de Sedán. Los alemanes avanzan 50 millas al día y se aproximas a Arras.


Imagen de la batalla de Sedán

El Gabinete de la Guerra francés propone la idea de que los ejércitos al norte de la brecha alemana se muevan hacia el sur para encontrarse con los alemanes para retenerlos mientras que las divisiones francesas en el centro y sur del país se moverían hacia el norte para atacar a los alemanes por el flanco sur. Sin embargo las divisiones francesas ni siquiera se reorganizan. La fuerza expedicionaria británica se encuentra atrapada en el momento en que los alemanes llegan al mar tomando Boulogne. Conocedores de la prisión en la que se encuentran comienzan a avanzar hacia el norte para derrotar a los británicos. Churchill acepta la idea de Lord Gort, al mando de las fuerzas británicas de como último recurso retroceder a Dunkerque y ser evacuados abandonando todo el equipo. Inmediatamente se dan órdenes de que todos los barcos disponibles en el canal viajen a Dunkerque por si fuera necesario evacuar al ejército británico. Los británicos aún confiaban en contener a los alemanes a la espera de las divisiones francesas pero todo se complica cuando, a los pocos días, los alemanes invaden por completo Bélgica y rompen el frente de Ostende.


Lord Gort


Los británicos están completamente rodeados y no les queda más remedio que utilizar el último recurso. A pesar de la humillación los franceses rodeados en Lille atacan a los alemanes para mantenerlos ocupados e impedir que más divisiones ataquen a los ingleses. Hitler decide no mandar a las divisiones alemanas y solamente hostigar a los británicos por el aire. A pesar de que este acto fue interpretado como un intento de Hitler de forzar una posible alianza con Inglaterra, Churchill ofrece otra tesis: las divisiones alemanas habían avanzado demasiado en poco tiempo y necesitaban combustible. Además el hostigamiento aéreo se vio neutralizado porque las bombas causaban escasos daños en la playa arenosa de Dunquerke y porque la RAF comenzó a enfrentarse a los alemanes por aire en este escenario. Más de 330.000 personas entre británicos, franceses y belgas consiguen ser evacuados en apenas 48 horas.


Imagen de la evacuación de la playa de Dunkerque

Churchill logró levantar la moral del ejército y el pueblo, debido a su gran carisma y su enorme habilidad como político. Logró que los británicos lucharan sin dar “un preciado palmo de tierra”, la rendición para él era algo que nunca aceptaría pese a las derrotas sufridas en la primera fase de la guerra y los bombarderos que cayeron sobre Londres durante dos meses.



Su excelente y sólida relación con Franklin D. Roosvelt aseguró el envío de suministros vitales desde los EE.UU al Reino unido a través de las rutas marítimas del Atlántico Norte. La reelección de Roosvelt fue un alivio para Churchill, dada las fuertes corrientes aislacionistas en los EE.UU que se oponían a su entrada en el conflicto europeo. Roosvelt, por el contrario, estaba a favor de la ayuda a Gran Bretaña. Para ello se creó la ley de Préstamo y Arriendo. Gracias a esta ley el Presidente de los EE.UU podía autorizar la exportación de material bélico a los países que considerara que eran importantes para la defensa de Estados Unidos. El pago del material se realizaría una vez terminada la guerra.


Franklin Delano Roosvelt

En el curso de la guerra Churchill tuvo 12 reuniones con Roosvelt en las cuales discutieron la estrategia de la guerra y la Declaración de las Naciones Unidas. Churchill creó el cuerpo especial de operaciones, bajo el mando del Ministro de Economía de Guerra, Hugh Dalton, cuya finalidad era la de conducir y desarrollar operaciones subversivas en los territorios ocupados, logrando un notable éxito, así como el cuerpo de comandos que establecieron el patrón de lo que se conoce hoy en día como “Fuerzas Especiales”. Durante la guerra, Churchill, a petición del MI5, servicio de inteligencia inglés, usó dobles en sus desplazamientos. Uno de ellos murió al ser derribado su avión por la inteligencia alemana.

Churchill formó parte de los acuerdos de partición de Europa y Asia al final de la guerra. Estas discusiones comenzaron ya en 1943. Las propuestas fueron aceptadas en un tratado firmado en la Conferencia de Potsdam por Harry Truman, Churchill y Stalin.


Imagen de la conferencia de Postdam


Churchill era considerado tras la Segunda Guerra Mundial un gigante político, la importancia de Churchill durante la guerra es indiscutible. Churchill fue pionero al defender la idea de la unión de Europa para así evitar conflictos futuros entre Francia y Alemania. Sin embargo, consideraba que el Reino Unido no debía ser parte de esa Europa unida, sino que su futuro estaba ligado al de Estados Unidos.

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